¿Son necesarios los transgénicos?
- Jesús Muñoz Serrano
- Jul 28, 2020
- 2 min read
Updated: Jul 30, 2020

Más allá de las evidentes conexiones con un modelo de cultivo industrial directamente relacionado con la destrucción de la naturaleza y de los potenciales impactos negativos directamente asociados a su uso, los transgénicos deberían discutirse dentro de un contexto más amplio. Si analizamos las diferentes alternativas con las que contamos, nos daremos cuenta de que disponemos de otras soluciones para alcanzar los mismos beneficios que supuestamente nos proporcionan los transgénicos sin necesidad de sufrir las consecuencias negativas asociadas a ellos. Hablamos por supuesto de la agricultura regenerativa.
Recientemente leí un artículo, en el que la autora comenta que los principales usos de los transgénicos están asociados a la lucha contra las plantas adventicias (las llamadas "malas hierbas") y a la resistencia a patógenos. En el modelo regenerativo, basado en la idea de colaborar con la naturaleza en lugar de luchar contra ella, disponemos de herramientas que nos ayudan en ambos campos.
1. La lucha contra plantas adventicias: primero resaltar que si nos atrevemos a ampliar nuestra visión, las plantas adventicias pasarán de ser consideradas como "malas hierbas" a convertirse en un recurso más dentro de nuestras explotaciones. Un recurso que puede ser usado mediante la integración de ganado que paste en ellas y nos ayude a diversificar las actividades y retornos económicos de nuestra explotación. También pueden ser usadas como abonos verdes que ayuden a reciclar nutrientes y a aumentar los niveles de materia orgánica de nuestros suelos. Por último, si después de estos planteamientos aún queremos evitar su presencia, podemos usar cultivos cubierta, los cuales evitan su presencia al mismo tiempo que generan beneficios para nuestros suelos. Usando cualquiera de estas tres técnicas podemos conseguir los mimos resultados que con el uso de herbicidas y transgénicos resistentes a ellos, sin sufrir las consecuencias negativas asociadas al uso de herbicidas, como son la inmovilización de nutrientes necesarios para nuestras plantas (lo cual nos fuerza a seguir aplicando productos industriales para proveer dichos nutrientes) y la sustitución de las comunidades microbianas naturales de nuestros suelos, las cuales ofrecen numerosos beneficios para nuestros cultivos (provisión de macronutrients, micronutrientes e incluso moléculas complejas como aminoácidos, provisión de agua, defensa contra patógenos, lucha contra la erosión, etc.).
2. Resistencia a patógenos: de nuevo, si nos atrevemos a ampliar nuestro punto de vista, podremos ver que los patógenos no son en sí un enemigo, sino que nos están alertando de la situación de nuestro suelo y nuestro cultivo. Al igual que las personas, las plantas disponen de un sistema immune. Cuando las plantas disponen de un nivel de salud adecuado, tienen la capacidad de hacer frente a dichos patógenos, evitar la infección e incluso evitar ser devoradas por insectos. Partiendo de esta perspectiva, podemos darnos cuenta de que, si tenemos algún patógeno, es porque nuestras plantas no están sanas. Este problema puede ser abordado desde un programa de nutrición adecuado. Además, un suelo realmente sano también ofrece protección contra patógenos mediante la presencia de las comunidades microbianas adecuadas, las cuales desplazan a los organismos patogénicos que puedan existir en el suelo. Por ultimo, la mejora en salud de nuestros suelos y de nuestros cultivos no solo nos ayudará en la "lucha" contra patógenos, sino que además nos generará unos niveles de producción más altos, consecuencia directa de la salud del suelo y el cultivo.

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